Adaptación y decoración casa de segunda mano en Castelldefels
El punto de partida fue una casa de segunda mano con una estructura sólida pero desfasada en cuanto a distribución y atmósfera. El objetivo fue adaptarla con precisión a la dinámica diaria de sus nuevos habitantes, con grandes obras estructurales, pero con una revisión completa de su narrativa espacial.
Reforma del interior de la vivienda
A partir de las necesidades funcionales de cada miembro de la familia, se repensaron flujos, usos y materiales con una mirada contemporánea, amable y duradera.
Se eliminaron particiones innecesarias para ampliar visualmente las zonas comunes y se reorganizó el mobiliario en torno a ejes claros que favorecen el confort y la convivencia sin saturar los espacios.
La paleta cromática, neutra, relajada y cálida, se eligió para favorecer la luz natural y generar continuidad entre estancias.
Todos los elementos decorativos fueron seleccionados bajo un criterio de honestidad material: textiles de fibras naturales, acabados suaves al tacto, piezas artesanales y mobiliario sin estridencias, pensado para durar.
Más allá del aspecto visual, cada decisión respondió a una necesidad real.
Reforma del jardín entrada y la piscina
La intervención en el exterior se abordó en dos fases diferenciadas: la entrada principal y la zona trasera con piscina. En ambas, el objetivo fue transformar por completo un jardín con reminiscencias de los años 60 en un espacio contemporáneo, depurado y en sintonía con su ubicación excepcional: una ladera con vistas abiertas al mar.
La premisa de partida fue clara: simplificación formal, cromática y material. Se optó por una paleta reducida al blanco y negro, sin concesiones decorativas innecesarias, y por materiales nobles que aportasen carácter sin imponerse.
Las superficies se resolvieron con piedra natural de líneas rectas, dispuesta de manera que generasen continuidad visual, reforzando la geometría de la parcela. Esta estrategia permitió diluir los límites entre arquitectura y paisaje, favoreciendo una lectura unitaria del conjunto.
En la entrada, se diseñó un recorrido limpio, casi flotante, que conduce al acceso principal sin gestos formales exagerados. Las zonas verdes se redefinieron con especies autóctonas de bajo mantenimiento y volúmenes controlados, eliminando la vegetación desordenada anterior.
La parte trasera, donde se encuentra la piscina, se replanteó como un lugar de relajación y descanso.
Se reorganizó la topografía para suavizar desniveles y se creó una plataforma continua de piedra blanca que abraza la piscina y actúa como solárium. Elementos en negro (gravas), perfilería metálica, luminarias lineales, introducen ritmo y profundidad sin romper la atmósfera serena.
Todo el diseño responde a una lógica ibicenca reinterpretada, más esencial, donde el mar permanece siempre presente como telón de fondo.
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