Rehabilitación de oficina convertida en vivienda en Viladecans

Este proyecto parte de un espacio originalmente concebido como oficina, una planta completamente diáfana, sin divisiones ni jerarquías espaciales, que debía convertirse en una vivienda acogedora de dos habitaciones.

La intervención consistió en redefinir volúmenes sin perder la esencia abierta del lugar, aprovechando la geometría de la planta para dividir claramente la zona de día y la zona de noche, situadas en extremos opuestos.

La zona de día se articuló en un único espacio abierto que reúne cocina, comedor y salón, en el que era fundamental lograr cohesión estética y funcional. Para ello se recurrió a una cuidadosa combinación de materiales, colores y texturas que permiten transiciones suaves entre los distintos usos.

Para la cocina utilizamos unas piezas porcelánicas de pequeño tamaño en tonos verdes, evocando la vegetación en la vivienda.

Se integra con el mobiliario de cocina con el salón a modo de hilo conductor entre comedor y salón. El uso estratégico de diferentes fuentes de iluminación, puntual, decorativa e indirecta, contribuye a crear escenas diferenciadas según el momento del día.

La zona de noche mantiene el mismo criterio de fluidez espacial. Se diseñó un despacho de paso que conecta con el patio trasero.

Este espacio exterior se transformó en una pequeña terraza privada con un tratamiento de paisajismo sencillo pero efectivo, combinado un césped con pavimento de baldosa porcelánica de gran formato.

Desde el dormitorio principal se puede divisar la terraza, ampliando visualmente la estancia.

La elección de materiales nobles como la madera maciza, la piedra natural y los tejidos orgánicos se completó con una paleta cromática serena, donde el verde, color favorito del cliente, aporta equilibrio y sensación de refugio.

Un proyecto que convierte un espacio técnico y frío en un hogar sereno, funcional y lleno de carácter, con una distribución que responde tanto a las necesidades prácticas como emocionales de quienes lo habitan.